martes, 4 de diciembre de 2012

¿Santuario Astral o Refugio Espiritual?

¿Alguna vez habéis soñado con un lugar, un paisaje o un edificio que se repite sin cesar? ¿O has tenido una visión, un cuadro o una imagen que has imaginado que no puedes quitarte de la cabeza? ¿Algunas vez algún lugar hermoso en el que has estado ha dejado en ti una huella imborrable que no sabes describir?
A veces sólo veis el lugar, otras veces los diferentes sueños se desarrollan o hacen referencia a él de alguna manera... Ese lugar que os trae una indescriptible sensación de calma en vuestro interior, os hace sentir seguros, independientemente de lo que pase, y sentís que, si os imagináis allí, vuestros altibajos emocionales se vuelven tranquilidad y paz interior.
De alguna manera nos identificamos con él, y tiene algún tipo de significado trascendental para nosotros; aunque no sepamos describirlo, sentimos que es como parte de nosotros mismos, o que nos representa en mayor o menor medida.

Esto es lo que normalmente se denomina "santuario astral" o "refugio espiritual".

Es ese lugar al que, por definición, sólo podemos acceder nosotros mismos, ya que evidentemente es un lugar que no existe en el mundo físico. Es un lugar que nace en nuestra imaginación, y que sólo puede llegar a manifestarse en el plano astral, o espiritual (he ahí el por qué de su nombre).
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el refugio espiritual no es sólo innaccesible a los demás porque esté dentro de nuestra cabecita, sino porque generalmente todos nosotros lo consideramos algo muy, muy personal. Al igual que el rincón mejor guardado de nuestro propio "yo", o de lo que muchas veces se denomina "corazón"; no permitimos que cualquiera se adentre en él, o que siquiera sepa de su existencia.

De hecho, muchos refugios espirituales surgen en nuestra mente ante la necesidad de "aislarnos" o "protegernos" ante estímulos externos. Por ejemplo, muchas personas aprenden a evadirse imaginándose en este lugar cuando están en un mal ambiente, o cuando acaban de pasar por un mal momento y no quieren darle vueltas a la cabeza ("piensa en un lugar feliz, piensa en un lugar feliz...", ¿os suena? XD). Otras lo hacen simplemente para escapar al ruido mental o ambiental, y así acallar su mente, buyéndose por completo en una especie de "ensueño" que les permite mejorar su concentración al meditar o al practicar ejercicios de relajación.

De hecho, la razón por la que surgen, o más bien la necesidad que impulsa a nuestro subconsciente a crearlo, suele tener bastante implicación en la forma o aspecto que estos adquieren en nuestra mente. Podría decirse, de forma excesivamente generalizada, que los refugios astrales son como la "Sala de los Menesteres" en Harry Potter: siempre vienen equipados y hechos a medida para las intenciones del buscador. Así pues, generalmente las personas que buscan evasión sueñan o imaginan paisajes abiertos y espaciosos, silenciosos y con tendencia al vacío; y las personas que buscan refugio prefieren fortalezas, muros y edificios cerrados a los que sólo ellos saben cómo y por donde acceder.

No obstante, y no queriendo hacer un estudio Freud-iano sobre el tipo de refugios espirituales que tengamos cada uno; debo decir que el aspecto que tenga nuestro pequeño escenario personal, depende de tantas variables que enumerarlas todas es trabajo imposible. Desde recuerdos, experiencias, idealismos, preferencias, detalles de personalidad o necesidades anímicas y espirituales... Todos ellos interfieren de un modo u otro a la hora de imaginar estos mundos alternativos que forman parte de nosotros mismos tanto como nuestros qualia y nuestra forma inherente de pensar. 

Al igual que el ser humano por definición, no existen dos refugios espirituales idénticos. Y eso hace aún más hermosa su existencia. Pero en este punto, quisiera diferenciar un sutil pero importante detalle entre "refugio espiritual" y "santuario astral". El refugio es para nosotros. Personal, y la mayor parte del tiempo, instransferible. Nadie más que nosotros puede verlo en su plenitud, incluso aunque intentemos describirlo o representarlo, siempre daremos una versión muy imperfecta de lo que realmente es cuando nosotros estamos allí.
El "santuario astral" en un lugar que, a nivel energético, podemos considerar "de trabajo". Es un lugar que (más adelante veremos como) podemos pasar del plano mental al espiritual, y con la correcta sincronización y concentración, podemos compartir con los demás. Es un lugar donde trabajas con la energía, meditas y haces peticiones. Normalmente en este sitio es donde se aparecen las deidades y los espíritus de energía superior, donde acudimos para tener predicciones o escuchar sus voces.

El refugio espiritual y el santuario astral son realmente parte de una misma cosa, aunque muchas personas lo imaginen como dos escenarios completamente distintos. De hecho, lo normal es que dentro de cada mundillo imaginario haya un rincón o lugar donde está el santuario astral. Traer a gente a este mundo (o a esta parte) mediante rituales de meditación conjunta es posible. Para otros, las acciones se desarrollan en un mismo lugar, lo cual también tiene su lógica. Para otros, estos dos mundos espirituales y mentales cambian de forma y aspecto constantemente. Para unos son lugares realistas, para otros completamente imposibles. Realmente, las distinciones en cuanto a representación son bastante irrelevantes, así que mi consejo es que los diferencias por la utilidad y por vuestro apego personal más que nada.

A estas alturas alguno pensará que esos mundos de evasión son imposibles, o que pasarse mucho tiempo en ellos es perjudicial, pero, de hecho, no. Tener un refugio astral no es un síndrome de autismo voluntario, sino de deseo de introspección, y es un mecanismo psicológico bastante común en casi todas las personas, sobre todo en los niños (y en los no tan niños). De hecho, os sorprendería saber la cantidad de cosas que podrían adivinarse de una persona mediante una descripción o representación breve de cómo se imagina el escenario.

Pero eso compete al psicoanálisis, y aquí hablamos de meditación. De momento os cuento esto para que os suene. Cómo hallarlo o cómo aprender a acceder a él, os lo diré otro día...

3 comentarios:

  1. Pues resulta que hace unos meses "soñé" o me desdoblé y acabé en una playa parecida a la de mi ciudad, acostada y acariciando piedritas y agua, mientras atardecía y el cielo era de color añil y rosa.. Al levantar la mirada, habia mas gente por ahi, y algo me decía que no era un sueño lúcido precisamente. Sentía mucha paz, y cada vez que me acuerdo de esa experiencia, siento exactamente lo mismo, es brutal.

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    1. De hecho al leer este post, he pensado: " ojalá saber volver a ese lugar" XD

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    2. ¡Hay maneras de hacerlo! Por desgracia no soy muy ducho en viajes astrales y no piloto demasiado el tema. Pero seguro que puedes encontrar guías en internet o cursos en tu zona para aprender a hacer viajes astrales. Si empiezas a experimentar con ello, no olvides protegerte debidamente. ¡Mucha suerte con ello! :)

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