domingo, 24 de marzo de 2019

Seres de luz: Ángeles, Guías y otros entes del alto astral

Hay muchos tipos de entes habitando los altos astrales. Aunque yo aquí los represente con imágenes o formas que se asemejan a seres fantásticos; tenéis que tener en cuenta que son, ante todo, seres energéticos. Es decir, compuestos de energía, en esta caso de energía de baja vibración.
Éstos son sólo algunos de ellos, concretamente aquellos con los que he contactado alguna vez o sobre los que me he documentado. Pero seguro que si leéis e indagáis encontraréis más, o clasificaciones muy diferentes. No hay nada preestablecido sobre los mundos astrales, porque cada uno de nosotros los percibe de una manera diferente, aunque yo he intentado coger las imágenes o representaciones más comunes que se han compartido en internet.

¿Qué son los maestros ascendidos?

Los maestros ascendidos fueron, originalmente, personas humanas corrientes que, mediante el arduo trabajo de realización personal, lograron un estado de "iluminación" que les permitió trascender a su cuerpo físico y volverse "seres de luz absoluta". Este concepto coincide con prácticas religiosas como el hinduísmo o el budismo, que buscan llegar al nirvana, o estado de desconexión total con el sufrimiento y el deseo. En términos generales, se trata de aumentar tanto la vibración de uno mismo, que, finalmente, logra trascender los planos superiores y volverse uno con el Akash. Es decir, rompen el ciclo de reencarnaciones y se integran dentro de la corriente de Energía Universal que fluye por todas las cosas y por todos los planos existentes. Su "yo" pasa a formar parte de algo más grande y vasto, que no podemos ni imaginar.

Suponen un ejemplo a seguir por quienes buscan alcanzar la iluminación, ya que representan el estado máximo de vibración del ser, que es, a fin de cuentas, a lo que todas las formas de vida aspiran. Muchas corrientes de pensamiento consideran maestros ascendidos a personajes históricos como Mahatma Gandhi o Santa Teresa de Calcuta; y otros apelan a figuras religiosas como Metatrón y Sandalfón, o el mismísmo Jesús de Nazareth. Independientemente de la religión o creencia de cada uno, no se puede negar que todas las personas calificadas como "maestros ascendidos" se identifican por haber sido gente pacifista, llenos de amor e intenciones puras, capaces de sufrir lo indecible por "salvar" a otros, y de atraer a la gente con sus palabras y sus enseñanzas.
Resumidamente, podríamos decir que esa es la finalidad de un maestro ascendido: enseñar, difundir la palabra y ayudar a la humanidad a evolucionar, guiándola por el "buen camino".

Por definición, los maestros ascendidos se encuentran en Atziluth, pero dado que son uno con el flujo energético realmente pueden manifestarse en cualquier plano (incluso en los Bajos Astrales). Muchos los consideran seres cuasi-divinos, muy cercanos a Dios (o cualquier otra deidad monoteísta), o incluso dioses en sí mismos. Independientemente de la interpretación religiosa, los maestros ascendidos ciertamente conforman energías de vibraciones increíblemente altas, que muchos al visualizar interpretan como "pura luz", ya que nos sobrepasan tanto energéticamente hablando que suele ser difícil darles una forma concreta (tampoco que es puedan encerrarse dentro de ninguna conocida, todo sea dicho).
Todo el mundo coincide en que, al establecer contacto con ellos o al trabajar con la energía que nos ofrecen, la sensación que nos llega es la de un amor infinito y altruista. Esto se debe a que los maestros ascendidos tienen la misión de esparcir la "luz" (es decir, al energía de alta vibración) todo lo que puedan para combatir la fuerza complementaria del Vacío. Explicáncolo de una manera simple: si el Vacío busca tragárselo todo como un agujero negro, reduciendo la vibración de la existencia todo lo que pueda; los maestros ascendidos trabajan para frenar esa tendencia y mantener la energía elevada, creando así un equilibrio necesario y estable.


A diferencia de las deidades, los maestros ascendidos no requieren devoción ni dedicación. Su amor y entrega es altruista, incondicional. Están muy por encima de cualquier emoción o necesidad, incluso podría decirse de nuestra comprensión terrenal. Empero, no es tan sencillo contactar con ellos, ni es común que ellos vengan a nosotros por ciencia infusa (de hecho normalmente sólo las personas con mucho entrenamiento espiritual y un estado vibratorio alto son capaces de comunicarse directamente con ellos). Los maestros ascendidos suelen comunicarse con nosotros a través de los malaks (ángeles), que son sus mensajeros.

¿Qué son los ángeles?

La palabra "ángel" procede del latín angĕlus, que a su vez procede del griego ἄγγελος ("mensajero"). En la cábala hebrea מֵלְאָךְ o mal'ach tiene un significado similar, y también se utiliza para referirse a estos seres. Por ello algunos preferimos llamarlos simplemente malak (ملاك), que es el nombre que se les da en árabe.

Casi todas las religiones tienen referencias o incluso adoraciones a estos seres; y les dan aspectos, interpretaciones, nombres y asignaciones diferentes. Pero en realidad los malaks tienen poco o nada que ver con la versión que las religiones mayoritarias nos han dado de ellos. Por ejemplo, aunque la apariencia general que se les da es la de un ser humano o humanoide con alas blancas o de diferentes colores; ésta en realidad es una interpretación religiosa antropomórfica aproximada, pero desacertada. Para empezar, los ángeles no tienen nada que ver con los humanos, ni en forma ni en vibración. En realidad su forma se asemeja más a destellos o grandes puntos de luz (generalmente blanca) rodeados por halos (las "alas") que adoptan diferentes colores. Cuantos más halos rodean a un malak, mayor es su frecuencia vibratoria (o más "rango" tiene).

Energéticamente hablando, los malaks son entes de muy alta vibración relacionados con el plano Elestial que, sin embargo, tienen la habilidad de modificar voluntariamente (ergo tienen capacidad de sentir, pensar y decidir) su frecuencia vibratoria para adecuarse a planos de vibración inferiores y sintonizar con otros entes o directamente con nosotros a través del Limbo. Esta capacidad de fluir con los flujos energéticos de los distintos planos los convierte en los mensajeros directos de los maestros ascendidos con nosotros, ya que nos es muchísimo más sencillo aprender a sintonizar con los malaks, quienes pueden modificar su energía para adaptarse a nosotros y así hacernos llegar el mensaje.
Empero, conectar con los malaks es algo que debemos hacer en un estado de paz mental y relajación, pues su vibración sigue siendo alta. De hecho, es natural que las personas poseídas por daemons o con parásitos astrales renieguen de los malaks o no sean capaces de entenderlos, pues al tener su aura y su energía contaminadas por la influencia del bajo astral, su percepción se distorsiona y no les permite recibir el mensaje que los malaks traen para ellos, haciendo que estas personas no logren ascender y sigan anclados en el ciclo de reencarnaciones.

De este hecho proceden las míticas guerras entre ángeles y demonios, y las eternas batallas que tantas novelas y versiones cinematográficas han narrado sobre el Cielo, el Infierno y la lucha de poder por la humanidad a base de influencia. Entendamos que los malaks y los parásitos astrales no "compiten" de uno modo literal, no llevan armaduras ni espadas, ni se enfrentan en épicas peleas. Son ondas vibratorias capaces de "anularse" o "neutralizarse" las unas a las otras, de modo que (sin que nos demos cuenta) generan interferencias que nos impiden o dificultan recibir los mensajes que nos llegan desde los altos astrales. Y esto pasa continuamente, ya que en el plano terrenal la confluencia entre energías de alta y baja vibración es muy grande.
Es importante entender que los malaks no pueden interferir en el plano terrenal, ni pueden interceder por nosotros. Su misión es transmitirnos un mensaje, aunque algunas personas invoquen sus energías para trabajar con ellas.


Los malaks siguen una jerarquía dependiendo de su frecuencia vibratoria estable (es decir, cuando no la modifican para comunicarse con nosotros). Los que tienen mayor frecuencia poseen varios halos ("alas"), vibran en colores muy brillantes y están más cercanos al Atziluth y a los maestros ascendidos. Los que tienen una frecuencia menor (normalmente sólo poseen uno o dos halos) están más cerca del ser humano, y por ende es común encontrarlos fuera de su plano (como en el Éter o el Limbo). Los nombres cristianizados de los malaks suelen terminar en "-el", aunque algunos aún mantienen sus raíces hebreas (terminando en "-ah"). Yo, personalmente, mantengo las raíces árabes y los escribo terminando en "-il".

De más alto a más bajo, los rangos de los malaks son (en términos generales, ya que los que trabajan la angeología añaden rangos como querubines, serafines, coros, etc; procedentes de la kábala que yo, a título personal, no sigo):
  • Arcángeles: O arcamalaks. Aunque se les conoce como "líderes", en realidad creo que es mejor considerarlos "enlaces" entre el plano Elestial y los maestros ascendidos. Su sintonización con el flujo energético universal es tan cercana que son omnipresentes y poseen una increíble potencia vibratoria. A mi me gusta comparar a los arcamalaks con las galaxias: ellos están en el centro mientras las estrellas (los ángeles) giran alrededor, formando parte del todo y a la vez siendo el eje alrededor del cual se acumulan los demás entes elestiales, debido a su poderosa atracción hacia los seres de luz. Los arcamalaks suelen manifestarse en forma de colores brillantes, o puntos de luz con múltiples halos. Los más conocidos son (hay muchos más):
    • Mijail (Miguel): Azul, normalmente es una energía intensa, diligente y protectora.
    • Jibril (Gabriel): Blanco, energía intensa, combatiente e impetuosa.
    • Rafayiyl (Rafael): Verde, energía sanadora y calmante, tranquila y suave.
    • Uryil (Uriel): Rojo o naranja, energía pacífica, cálida y misericorde.
    • Tsophil (Jophiel): Amarillo, energía revitalizadora e inspiradora.
    • Tzadqil (Zadquiel): Violeta, energía liberadora y tranquilizadora.
    • Ramil (Ramiel): Morado o indigo, energía esclarecedora o reveladora.
    • Kamyil (Camael): Rosa, energía amorosa y cariñosa, infantil.
  • Ángeles: O malaks. Son los que están a un nivel de vibración más cercano al ser humano. Pueden adaptarse más fácilmente a vibraciones más bajas, por lo que es más sencillo trabajar y comunicarse con ellos energéticamente. Existen millones de ángeles, tantos como estrellas en el universo; y pueden adoptar muchísimas formas dependiendo de cómo o desde qué religión/tradición se les adore. No son omnipresentes, por ello cada persona puede sintonizar con unos malaks específicos y otra puede hacerlo con esos mismos entes, o con otros malaks completamente diferentes. Por ello es común que muchos ángeles sean tachados o tratados como deidades, patrones, santos, espíritus de poder, guías o guardianes.
    • Malakais: Conocidos como "ángeles personales", son malaks con los que sintonizamos de una manera reincidente o muy a menudo, o con cuya energía nos es muy fácil trabajar porque sintonizamos muy bien con ellos, casi como si fueran parte de nosotros mismos. Muchos iniciados en la espiritualidad utilizan a su malakai para mandar mensajes a través de los planos astrales. El alcance energético de un malakai (es decir, el plano más alto o más bajo al que pueda llegar) depende del estado vibratorio de la persona.
    • Ángeles de la Guarda: Leer abajo el apartado de "guardianes".
  • Nephilims o Caídos: O "néfilims"; son malaks cuyo estado vibratorio descendió por algún motivo y que deben completar algún tipo de misión u objetivo para recuperar su estado vibratorio original, lo cual puede llevarles varias reencarnaciones en las que pueden, incluso, ignorar su condición de malaks y vivir como humanos corrientes. Normalmente siguen siendo capaces de "oír" mensajes en su mente o en sueños, debido a que siguen teniendo conexión con los maestros ascendidos.
¿Qué son los extremos?

Son fuerzas altamente vibratorias, muy intensas y poderosas, representantes de los cuatro elementos básicos de la alquimia: el aire, el agua, la tierra y el fuego. Por ello también son llamados espíritus elementales; aunque el término "extremo" o "cardinal" se aplica a la relación de cada elemento con su punto cardinal ("los cuatro puntos" o "cuatro extremos" cardinales). Tradicionalmente, la tierra es el norte; el fuego es el sur, el aire es el este y el agua el oeste.
Algunos practicantes de magia suelen agregar el famoso "Quinto Elemento", que representan como el éter, el Akash, las energía divina o el vacío en este conjunto, situándolo en la intersección o centro de los cuatro puntos cardinales. Pero, aunque nunca está de más representar a la energía universal en nuestros altares o hechizos, éstos no se pueden considerar espíritus extremos porque representan la energía que une todas las cosas y fluye por doquier (ergo, no tiene una representación icónica o concreta).

También, dependiendo de la cultura, la designación de lo extremos y sus conceptos asociados puede cambiar. Por ejemplo, en el chi kung y el feng shui, los cinco elementos principales son tierra, fuego, agua, madera y metal; cada uno de ellos relacionados con algún aspecto de nuestra vida (fama, vida, sabiduría, familia, prosperidad, etc). Algunas ramas incluyen conceptos secundarios derivados de los sub-puntos cardinales (noroeste, noreste, suroeste y sureste), aplicándolos a otros elementos derivados de éstos, como la montaña, la copa, el humo, el rayo o el cielo.
Provengan de la cultura que sea, en general los espíritus elementales o extremos son vibraciones comúnmente representadas en los altares de la mayoría de religiones, tradiciones y cultos; así como herramientas espirituales tradicionales en la brujería, la meditación y la espiritualidad en general. La utilización de los extremos data de tiempos prehistóricos, y por ello estas energías o entes elementales son realmente poderosos y vibran en frecuencias muy altas, correspondientes al plano del Éter. No obstante, al estar tan integrados en todo lo que vibra en el plano terrenal son capaces de materializarse constantemente en sus formas físicas, y por ello son probablemente las energías poderosas a las que podemos tener acceso más fácilmente y que mejor resultado dan en los trabajos mágicos, ya que nuestra conexión con ellos es increíblemente natural. Tanto, que ni siquiera necesitamos hacer una dedicación u oración (que puede hacerse sin ningún problema, ojo, sólo digo que no es absolutamente necesario) para recurrir a su ayuda energética.

Tradicionalmente los extremos representan el equilibrio, las fuerzas naturales que habitan en todas las cosas y seres vivos, y las formas más básicas en las que la naturaleza se nos presenta o nos conforma. Hay quienes también incluyen los conceptos duales provenientes de la cultura oriental en esta clasificación. La representación del taijitu o yin yang también engloba un concepto relacionado con extremos o vibraciones complementarias (luz y oscuridad, bien y mal, tira y afloja, femenino y masculino, cielo y tierra, etc); que conforman el equilibrio que está presente en todas las cosas y en el universo.

¿Qué son los espíritus de poder?

El concepto "espíritu de poder" es bastante amplio. De forma muy genérica, llamo así a las energías o entes espirituales de alta vibración que representan una fuerza o concepto concreto al que podemos recurrir (o incluso crear nosotros mismos) de forma activa a través de una invocación, hechizo o ritual; y que pueden representarse a través de un icono, símbolo o imagen. Cada espíritu de poder tiene su representación y su forma, y generalmente se visualizan de la misma manera o de forma muy similar (su simbología suele persistir en una misma cultura, o incluso entre diferentes culturas).

El ejemplo más tradicional de un "espíritu de poder" nos viene de las tradiciones chamánicas y druídicas. Me refiero a los conocidos como tótems o nahual; generalmente representados en forma de animal (real o mitológico), que representa la capacidad de un chamán o druida de transformarse en dicho animal, o de adquirir sus capacidades para moverse en el plano espiritual (Limbo o Umbra). En otras palabras, un espíritu de poder es nuestra capacidad de transmutar o visualizar nuestra propia energía de una forma diferente para que podamos interactuar más fácilmente con los planos astrales.
Un chamán o druida puede adquirir distintas formas animales (no siempre tiene que ser la misma). De hecho, prácticas mágicas similares de otras culturas aceptan la transformación en otras cosas, como seres míticos, vegetales, minerales, etc...

Otro ejemplo de espíritu de poder son las ya mencionadas deidades. Independientemente de la religión o el panteón (aunque se ve más claramente en las politeístas), todas las deidades tienen una representación icónica o representan algún concepto o fuerza concreta; y podemos recurrir a ellas a través de invocaciones, rezos o dedicaciones para que nos ayuden con algún objetivo en concreto, o simplemente para demostrarles nuestra fe y mantener activo nuestro vínculo con ellas. Los extremos también son un buen ejemplo de espíritu de poder. Éstos seres pertenecen mayormente al plano del Éter.

Por otra parte están los gólems (los verdaderos, no los egrégoras). Un gólem es una entidad energética o espiritual creada intencionadamente por un iniciado en el trabajo mágico o energético. Los gólems son algo así como programas de ordenador: entes que vibran de acuerdo a una programación (intención, objetivo) que nosotros escribimos e imponemos. Por ende, están ligados a nuestra propia energía, podemos darle el aspecto que deseemos y cumplirán ciegamente cualquier orden que les impongamos (en el buen y en el mal sentido, dependiendo de lo cual, se manifestarán en el Limbo o en la Umbra). Los gólems no tienen voluntad más allá de la orden u objetivo que deben cumplir, y su "vida" energética es limitada. Normalmente desaparecen cuando han cumplido su objetivo, o si su creador no es capaz de mantener el vínculo energético con ellos. Sólo pueden existir en planos cercanos a los nuestros, como la Umbra o el Limbo, ya que su vibración siempre será similar a la que su creador tuviera en el momento de creación. La creación de gólems es común en la Alta Magia, aunque también hay prácticas de brujería que enseñan cómo crearlos. De hecho, uno puede crear tantos gólems como desee, siempre y cuando su nivel energético sea óptimo y le permita mantener varios vínculos; pero es un trabajo agotador. Suelen utilizarse como protección sobre todo, aunque pueden cumplir cualquier tipo de objetivo que esté al alcance de su estado vibratorio. Al haber sido creados por una persona en particular, sus formas y aspecto en las visualizaciones son muy variables dependiendo de la persona y de su obajetivo: desde seres humanoides a animales reales o míticos, cúmulos de luz o energía, vegetales, campos de fuerza, etc...

¿Qué son los guías espirituales?

Cuando habléis con un vidente, probablemente os hablará de sus "guías" como los entes que les permiten tener sus premoniciones, o como las voces que le hablan a través de sus visiones o percepciones. Bien, este concepto es bastante borroso explicado de esta manera, ya que dicho así, no hay manera de saber si dicho vidente se está refiriendo a una conexión ancestral, a un maestro ascendido, a un guía real o a un malak. Así que voy a arrojar algo de luz sobre esto.

Los "guías" tradicionalmente son entes espirituales con voluntad propia residentes en el Limbo que invocamos, o que acuden a nosotros por propia voluntad, para enseñarnos algo,  guiarnos por una dura situación o mostrarnos el camino cuando lo perdemos. Tienen una comunicación directa con el plano Elestial y son, por así decirlo, los guardianes del destino de los entes espirituales que habitamos en el plano terrenal. Su misión es comunicarse, influirnos o dejarnos "pistas" para que sigamos el camino correcto. Pero en ningún momento pueden manipular nuestra voluntad ni interceder en el plano terrenal.
Su misión siempre es asegurarse de que nos mantenemos dentro del "buen camino" y de que seguimos los patrones que nos permitirán aumentar nuestra vibración y ascender otro escalón hacia la iluminación. Por este motivo, los guías tienen una conexión directa con los maestros ascendidos y los registros Akáshikos. En resumen, son como malaks, pero sólo pueden transmitirle ciertos mensajes a una sóla persona en un determinado momento.

Igualmente, no siempre los guías nos acompañan durante todo el viaje de nuestra vida. Algunas veces sí es así, o incluso nos acompañan en distintas reencarnaciones. Pero lo natural es que siempre haya uno o dos guías que se nos manifiesten reiteradamente, y que contactemos con otros guías diferentes (bien porque les invoquemos o porque se nos presenten) para aprender unas lecciones determinadas o a la hora de tomar según qué decisiones. De manera que una persona puede llegar a tener muchos guías en un momento determinado de su vida, o muy pocos. O ninguno. Después de todo, los guías tienen su propia voluntad ajena a la nuestra.

Trabajar y conectar con guías es una práctica y creencia común en el chamanismo, y por ende, los guías no tienen por qué ser sólo ángeles o santos. Un guía puede presentarse ante alguien de cualquier religión o creencia, bajo múltiples formas (los druidas o los chamanes suelen ver animales, los seguidores de la wicca faery ven hadas, gnomos o dragones, mientras que algunas ramas de brujería afirman que se trata de antepasados de su familia o linaje). Son algo caprichosos en ese sentido, y también a la hora de dar sus mensajes, ya que al contrario que a los guardianes, no siempre acuden a nuestras llamadas. A veces consideran que no estamos preparados para recibir una información, o que quizá no hemos trabajado lo suficiente para saberla. Puede que a veces no nos presenten los mensajes de forma diáfana y nos pongan pruebas o nos dejen pistas para que nosotros completemos el rompecabezas. O incluso a veces tomamos decisiones que pueden provocar que nos abandonen porque una vez iniciado un sendero es posible que ya no podamos volver atrás y necesitemos la guía de un ente espiritual distinto. Además, del mismo modo que ellos no pueden someter nuestra voluntad, nosotros tampoco podemos darles órdenes ni someter la suya. Principalmente porque son más sabios y más poderosos que nosotros.

Del mismo modo, las personas consumidas por energías de los bajos astrales tienen tendencia a ignorar o a no poder escuchar los mensajes de sus guías (como ocurre con los malaks). O puede que, incluso, un ente del bajo astral "disfrace" su voz y nos mande mensajes fingiendo ser un guía cuando, en realidad, es un bajo astral que pretende drenar nuestra energía y la de cualquiera a la que transmitamos su mensaje. Por ello, es importante familiarizarnos con nuestros guías y protegernos adecuadamente para evitar que se nos "cuelen" estos impostores.

Los guías tienen tendencia a acudir a las personas con mucha sensibilidad, como los médiums o los videntes, porque así pueden comunicarse con ellos con mucha más facilidad. De otra manera, pueden intentar decirnos las cosas de forma sutil (dejando pistas), o hablarnos a través de nuestro malakai. A mí me gusta decir que, en el Limbo, todos tenemos tres entes espirituales que nos siguen: el que nos guía, el que nos protege y el que nos traduce o transmite lo que nos quieren decir los dos primeros (o los demás entes). Es decir, el guía, el guardián y el malakai.
Empero, hay quienes perciben estas tres facetas como algo propio de una sola entidad. O, incluso, en muchas más entidades.

¿Qué son los guardianes?

Muchas personas atribuyen la figura del guardián a un malak (el famoso "ángel de la guarda"). Pero en realidad los guardianes no son malaks, ya que su vibración no es tan alta, ni está conectada de un modo tan directo con el Akash, por lo que no pueden transmitirnos mensajes claros. Tampoco pueden ir y venir a voluntad por los altos astrales, pero sí son capaces de seguirnos a través de los bajos astrales porque su energía es increíblemente estable. Normalmente habitan en el Limbo, ya que necesitan estar muy cerca de nosotros, y aunque también pueden mutar su vibración para adoptar distintas formas bajo nuestra percepción para que les aceptemos sin temor (algunas personas los ven cómo ángeles, otros como animales totémicos, otros como familiares fallecidos, etc); no son malaks.

Hay muchas versiones y teorías sobre el origen de los guardianes. En algunos artículos he leído que son proyecciones de nuestra propia energía en el plano astral surgidas de nuestra necesidad de protegernos o proteger algo (algo así como un egrégora benigno, que creamos consciente o inconscientemente). Pero a mi me gusta más la teoría de que fueron entes (personas, animales, etc...) que se sacrificaron en el pasado para proteger algo de manera altruista. Un sacrificio hecho por puro amor deja una impronta energética en el flujo de Akash, de manera que se genera un ente vibratorio que permanece y mantiene parte (o toda) de la voluntad del ente original. De esta forma, aunque esa persona o ser que se sacrificó continúe su ciclo de reencarnaciones, una parte ella permanece en el Limbo y busca a otros entes similares o afines a la persona o ser por el que dieron la vida para continuar protegiéndoles.
De esta manera, la misión de un guardián siempre es salvarnos de ataques astrales o psíquicos que puedan hacernos daño. Algunos guardianes incluso pueden llegar a alterar los hechos que ocurran en el plano terrenal para salvarnos, de manera que muchas veces interpretamos estos pequeños milagros como golpes de suerte o casualidades.

Un guardián puede servirnos durante una reencarnación, aunque es sabido que quienes trabajan con sus guardianes a nivel energético tienen tendencia a "repetir" este curioso emparejamiento a lo largo de varias reencarnaciones. Empero, no todos nacemos con un guardián bajo el brazo, como quien diría. Algunas personas sí que atraen naturalmente a su guardián hasta ellos. Pero otros debemos realizar un ejercicio de crecimiento y búsqueda personal para encontrar al nuestro o invocarlo. De hecho, podemos invocar a varios guardianes diferentes para ocasiones concretas, como buscar protección para hechizos, rituales o viajes por el bajo astral. Pero estos guardianes ocasionales sólo podrán estar con nosotros temporalmente, y necesitaremos algún tipo de ofrenda o ritual para atraerlos hasta nosotros el tiempo que sea necesario.

¿Es posible que un guía sea a la vez un guardián? Sí, algunas personas perciben la misma energía (o ente) en ambos casos, y de hecho es bastante común. Eso sí, no debemos pensar que los guardianes son invencibles o que nunca cometen errores, o que su acción ocurre de forma pasiva. Su "programación energética" no puede evitar que, por ejemplo, alimentemos un egrégora, o no siempre tiene fuerza suficiente para evitar que una maldición nos llene de larvas astrales. Ellos intentarán darnos señales, a veces incluso tratarán de comunicarse con nosotros a través de un malakai (si lo tenemos), para advertirnos de algo malo o de un peligro inminente (¿nunca os ha pasado que alguien no os ha dado buena espina, o que habéis entrado en algún sitio que os hace sentir extraños o incómodos? Puede que sea vuestro guardián alterando su vibración para que vosotros lo percibáis como algo que chirría von vuestra propia energía y lo interpretéis como una amenaza). Pero si los ignoramos, provocaremos nuestras propias desgracias igualmente (si saltamos de una azotea, nuestro guardián no podrá hacer nada para evitar que nos matemos por la caída).
No obstante, nosotros podemos trabajar energéticamente con nuestros guardianes para incrementar su poder a través de nuestra propia energía y combatir cualquier parásito astral que pueda estar rondándonos. Suele ser una meditación muy interesante y útil para tratar este tipo de problemas.

¿Los guardianes sólo protegen personas? No, un guardián puede proteger tanto a otros entes espirituales como lugares que tengan un importante legado o rastro energético. Por ejemplo, es común ver guardianes protegiendo lugares santificados o religiosos, donde hay un flujo de energía intenso y constante (las gárgolas y los ángeles de las iglesias o las catedrales, por ejemplo); o protegiendo poblaciones, nodos o lugares importantes de reunión (las columnas totémicas de los indios norteamericanos, figuras de animales delante de edificios gubernamentales, etc...).

¿Qué es un avatar?

La definición de los avatares puede disentir mucho dependiendo de dónde busques. El primer concepto de "avatar" que yo encontré es el que se refiere a la encarnación de una deidad o de un ente del plano del Éter en un ser humano del plano terrenal para así poder establecer contacto directo con la humanidad y tratar de guiarlas hasta la luz. Serían algo así como iluminados o mesías, portadores de "la palabra de Dios", o incluso, de maestros ascendidos. Los avatares son capaces de obrar milagros y de esparcir la luz entre aquellos que les siguen. Budha, Mahoma o Jesucristo serían ejemplos de avatares espirituales.



No obstante, "avatar" también viene ligado a una connotación negativa, y es que muchos consideran que son la encarnación de demonios, de deidades negativas o peligrosas o, incluso, de entes extraterrestres que quieren invadir o destruir nuestro planeta (seguramente os suenen de teorías conspiranoicas relacionadas con anunakis, reptilianos y muchos otros entes "visitantes" con malas intenciones hacia la humanidad). A un nivel aún mayor, hay quienes incluso caen en los viejos tópicos y afirman que los "avatares" son entes espirituales demoníacos creados por las nuevas generaciones cada vez que se crean un personaje ficticio en un videojuego o en un juego de rol, y que los entes malignos utilizan éstos para controlar sus mentes y unas cuantas (a mi parecer) barbaridades más. En cualquier caso, los avatares negativos son representaciones del mal absolutos y seres a evitar, ya que auguran desgracia y destrucción.



Dejando las conspiraciones a un lado (quiero dejar claro que yo reniego totalmente de las teorías relacionadas con extraterrestres o conspiraciones derivadas, y no voy a entrar en ese tema), podríamos resumir que el término "avatar" se puede aplicar a la encarnación en el plano terrenal (o virtual) de un ente espiritual proveniente de otro plano astral. El objetivo de esta encarnación es lograr un cambio energético, ya sea para el propio ente, para el plano en sí o para otros entes residentes en él. En general, se dice que los avatares tienen un increíble poder de atracción de masas, gran carisma o magnetismo, bien sea por su aspecto, su aura, su forma de hablar, etc. Tienen esa capacidad para llegar a los demás y hacer que sus palabras sean escuchadas y calen hondo en quienes las escuchen, para bien o para mal.

Así pues, los néfilims serían un buen ejemplo de avatar; como los mesías o iluminados que intentan traer la luz a los demás; pero también los seres humanos, que después de todo, somos encarnaciones de entes espirituales provenientes de la fuente que intentan ascender; o los daimons que infectan a las personas para poder manifestarse en plano terrenal y neutralizar las altas vibraciones.

Por ello, yo (y esto es totalmente personal) divido a los avatares en tres categorías, atendiendo a su estado vibratorio o intención espiritual:

  • Adonai: Son avatares terrenales de entes energéticos provenientes de planos de alta vibración (iluminados, maestros ascendidos, néfilims, etc).
  • Shaddai: Son avatares terrenales de entes energéticos provenientes de planos de baja vibración (daimons y entes de los bajos astrales).
  • Bashai: Son avatares terrenales de entes energéticos con libre albedrío (seres humanos u otros entes no ligados a un sólo estado vibratorio).
  • Virtuai: Son avatares virtuales que, a mi parecer, son inocuos debido a sus limitaciones de programación y a que, después de todo, dependen totalmente del control del ser humano. Su forma y aspecto es variable, dependiendo del espacio (juego, aplicación, programa) en el que sean creados y de su creador.
Los avatares en sí no son buenos ni malos, dependen del ente energético que los encarne o los cree.

No hay comentarios:

Publicar un comentario