martes, 2 de octubre de 2018

Vampirismo Energético

Quitaos de la cabeza la imagen de los vampiros chupasangres de Anne Rice o de Bram Stoker. Los vampiros de verdad existen entre nosotros, sin duda, pero no tienen nada que ver con los seres que tradicionalmente nos ha descrito la ficción.
Los "vampiros energéticos" son personas cuyo circuito energético está gravemente alterado o dañado, por lo que les es difícil o casi imposible recibir energía universal (chi, qi, akash, etc...) del ambiente, y por ende, necesitan tomarla de otros seres (normalmente otras personas) para poder mantener su vibración sintonizada o elevada, ya que al carecer de contacto con la energía universal, su vibración generalmente es anormalmente baja.
Por cuestiones de homeostasis energética (es algo que pasa entre todos los seres cuando se relacionan), cuando algo de baja vibración está cerca de algo con una vibración más alta, ambas energías tienden a autorregular sus vibraciones naturalmente (la baja sube, y la alta baja, hasta quedar en estados de vibración similar), creándose ese efecto de "absorción" o "drenaje" energético para quienes están cerca del vampiro.

Contra lo que mucha gente piensa los vampiros energéticos no suelen ser conscientes de lo que son ni de lo que implica su mera presencia para las demás personas. De hecho, a primera vista pasarían por cualquier persona mundana y no les veríamos nada anormal. Algunos médiums o videntes aseguran ser capaces de presenciar auras pálidas o poco brillantes a su alrededor. Aún así, son fáciles de identificar, incluso si no vemos auras. Seguro que todes hemos tenido alguna vez en nuestra vida a ese tipo de persona con el que te agota hablar o discutir, o de la que te cansas fácilmente pasado un rato, hasta el punto de llegar a producirte pereza el mero hecho de pensar en quedar o hablar con ella.  En casos extremos, hay personas que aseguran sufrir malestares físicos o dolores de cabeza en presencia de los vampiros. Éstos también intentan acaparar constantemente la atención, prefieren evitar el calor o están más cómodos en sitios cerrados, y que provocan esa sensación de agotamiento mental o desgana en quienes interactúan con ellos. Otros síntomas de vampirismo energético pueden ser que las plantas de sus hogares se marchiten sin motivo aparente o que sus mascotas tengan esperanzas de vida cortas o perezcan en desgraciados accidentes.


Las personas con vampirismo energético, en términos muy generales, pueden llegar a ser realmente tóxicas en sus relaciones, tanto de amistad, como románticas o con sus familias. Demandan tanta energía que es común que tengan muchos problemas para mantener lazos fuertes con otras personas, y que recurran a la manipulación o al chantaje emocional, o incluso a actuar con malicia, para mantener a sus "pilas" cerca de ellos; ya que la idea de perder su sustento energético les provoca mucha ansiedad o les da pánico. Todo esto, debo decir, es lo que ocurre a nivel energético o subconsciente; pues la mayoría de vampiros energéticos no eligen ser lo que son y se sienten desgraciados por ello (o arrastran a los demás hacia sus propias desgracias). Incluso si no saben que padecen vampirismo energético, de algún modo son conscientes de que no son como las demás personas y se sienten solos, desgraciados o deprimidos. De hecho, siendo objetives, cualquier persona podría desarrollar vampirismo energético sin quererlo en algún momento de su vida.

Los vampiros energéticos no pueden ser invocados ni utilizados astralmente, ya que aunque reciban este nombre, son personas de carne y hueso con su respectivo libre albedrío. Tampoco puede provocarse el vampirismo energético a través de hechizos ni maldiciones; aunque es posible que algunos tipos de amarres o males de ojo desgracien tanto a alguien que ésta persona acabe desarrollando vampirismo energético. Generalmente, es una condición que se adquiere como resultado de situaciones vitales desfavorables, desequilibrios psicológicos y/o psiquiátricos, falta de autoestima, autopercepciones erróneas, desequilibrios energéticos... Existen casos de personas que nacen con el circuito dañado de serie, bien por motivos fisiológicos o kármicos, que no pueden librarse de esta condición, pero son casos muy aislados.

Por suerte, la mayor parte de casos de vampirismo energético tienen cura y soluciones terapéuticas, tanto a nivel psicológico como espiritual; pero los procesos suelen largos y dolorosos emocionalmente para el vampiro, pues requiere un proceso de autorreflexión y reconstrucción personal muy intenso y por el que no todos están dispuestos a pasar.


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