miércoles, 3 de octubre de 2018

Planos Astrales y sus niveles

Los llamados "planos astrales" son aquellos que vibran en una frecuencia energética diferente a la frecuencia en la que vibramos nosotros como seres ligados al mundo material o físico. Existen de un modo "paralelo" a nuestro mundo, aunque yo prefiero considerar que en realidad están relacionados con el mundo material, como si fueran varias esferas superpuestas, que se encierran unas a otras, compartiendo un mismo centro. No existe un "arriba" o "abajo". Sólo niveles de energía distintos: altos o bajos.

Los planos astrales no se pueden percibir con los cinco sentidos básicos. Es necesario que todos nuestros chakras estén funcionales y receptivos para poder verlos o viajar a través de ellos; especialmente el del tercer ojo y el corazón. Si tienes la suerte de ser médium, seguramente tus chakras ya estén abiertos de base; y si eres vidente seguramente te costará menos esfuerzo acceder a ellos. Pero cualquier persona puede aprender, a través de la meditación, la meditación o la proyección astral; a verlos, recorrerlos o incluso interactuar con ellos y con los entes energéticos que moran en ellos.

Para mi (podéis encontrar otras muchas estructuras en otros escritos y libros, como los Círculos Infernales y Celestiales de Dante Alighieri en La Divina Comedia; o los estratos de la cábala, o en algunos tratos sobre budhismo e hinduísmo); el plano astral se divide en dos estratos principales: el Alto Astral, allí donde vibran las energías de alta vibración; y el Bajo Astral, donde vibran las energías de baja vibración. Dentro de cada cual existen cuatro niveles adicionales; además del plano material y perceptible por los sentidos. De mayor a menor vibración, encontramos:

Los Altos Astrales

Los "altos astrales" son los conocidos como mundos etéricos o akhásikos, ya que son los planos dominados por el éter, akash, chi, energía universal... Es decir, son los lugares donde las vibraciones oscilan en sus frecuencias más altas; y donde la realidad adopta su estado primigenio: pura energía potencial, el punto de materia hiperconcentrada justo antes del Big Bang.

Aunque normalmente la mayoría de los ocultistas "iluminados" aseguran que cuanto más alta oscila una vibración, más benévola es; debo decir que esto no es del todo cierto. Aunque ciertamente el alma humana procede del akash y es un pedazo de energía universal que busca volver a su fuente ("ascender"); no para todo el mundo las energías de alta vibración son necesariamente "buenas". Del mismo modo que la luz del sol puede llegar a cegarnos cuando es demasiado intensa, no todos estamos preparados para recibir semejante cantidad de vibración; y en ocasiones, trabajar con energías muy altas puede resultar verdaderamente dañino o contraproducente para nosotros.

No existen el bien ni el mal en el mundo energético o espiritual: existe la baja vibración y la alta vibración. Y en los altos astrales, abundan las vibraciones altas y los "entes ascendidos", es decir, seres energéticos de alta vibración; con los que podemos establecer contacto y que, en ocasiones, nos pueden ayudar. Pero no os confundáis: los entes energéticos nos ayudan cuando y como realmente lo necesitamos, que no siempre es como nosotros queremos. Pues, contra lo que mucha gente cree, los entes de los altos astrales no dependen de nosotros. Es totalmente al contrario: nosotros dependemos de ellos para ascender, aprender y aumentar nuestra vibración a través de la magia y/o el trabajo personal. Eso puede darse tanto a nivel esotérico y espiritual, como a nivel práctico, ya que la autorrealización a través de la autoimposición de metas también es una forma de ascender, aunque se sea la persona más atea del universo.

Las vibraciones altas normalmente traen a nuestra vida salud, bienestar, alegría y muchas otras emociones o momentos positivos que debemos atesorar. No obstante, las energías positivas tienen un problema generalizado, y es que al contrario que las pegajosas energías de baja vibración (de las que tanto nos cuesta librarnos); las vibraciones altas no suelen estar con nosotros demasiado tiempo. Su presencia y acción suele ser efímera, y por ello los seres vivos nos pasamos toda nuestra existencia buscándolas y tratando de reproducirlas o mantenerlas en nuestra vida. Por ello mucha gente aprende sobre espiritualidad y se interesa por la meditación, la visualización o los viajes astrales; ya que de esta manera pueden lograr aumentar su vibración temporalmente y disfrutar de su sensación y de lo que aprenden en el camino para lograr esa vibración. Hacerlo de forma sucesiva es lo que hará que nuestra sintonía vibratoria ascienda paulatinamente.

Atziluth o Corriente Primigenia

Es un plano en el que todo es energía en estado puro. Es lo que, según algunas religiones orientales, los iluminados lograban después de morir: volver al estado primigenio, a fundirse de nuevo con la corriente energética universal. Lo que Nietzsche llamaba "motor primigenio" es esta rueda invisible que pone en movimiento todo lo que existe: desde el tiempo hasta la materia. Es la energía que vibra en todo, y que es especialmente fuerte y moldeable en los seres vivos.

Es difícil describir cómo es este plano, ya que cuando las almas ascienden al estado de energía pura, se vuelven parte del flujo, enriqueciéndolo con sus experiencias vividas; dando lugar a nuevas almas que nacerán en los demás planos. Los pocos que se han acercado astralmente o que han recibido algún atisbo del mismo, sólo pueden describir que lo que vieron fue luz por todas partes, y que sintieron una paz interior única. Pero, en general, no podemos entrar y salir de él a placer. Se necesita un estado vibratorio altísimo (es necesaria la "iluminación" o "nirvana") para poder acceder, y una vez se accede, el alma abandona el cuerpo y se sumerge totalmente en el flujo, ya que el estado vibratorio es tan alto que es imposible que nuestro cuerpo físico pueda contenernos dentro de su carcasa.

Muchos viajeros astrales o caminantes de planos aseguran que las corrientes de la energía universal pueden percibirse o verse desde los planos inferiores, incluyendo el terrenal (las famosas "corrientes dragón" o "nodos" que hay en nuestro mundo); ya que la energía no se reparte de manera homogénea entre los planos. Normalmente, a medida que va bajando la vibración, menos cantidad de energía hay en el plano; por eso en los bajos astrales normalmente reina la oscuridad: por la falta de esta luz.

Supuestamente, ésta es la energía universal que se canaliza a través de las técnicas reiki o del control del chi.

Plano Elestial o Cielo

Conocido por las religiones judeo-cristianas como "cielo" o "paraíso", llamado dentro del esoterismo "plano celestial" o "plano elestial". Poco tiene que ver con el Edén, el Paraíso, el Reino de los Cielos o cualquiera de las promesas fantasiosas que ofrecen la mayoría de las religiones monoteístas. El plano elestial es el plano formado por las energías más altas a las que podemos acceder, y en el que habitan seres elestianes o celestiales, que llevan existiendo desde mucho antes de la propia humanidad, y que conocemos comúnmente como "ángeles".

De nuevo, no penséis que los seres elestiales tienen mucho que ver con los ángeles de la mitología judeo-islámico-cristiana. La mayoría de los entes que habitan en este plano son mensajeros, cuya única misión cuando contactan con nosotros es, precisamente, darnos un mensaje o una información: mostrarnos un atisbo de algo que queramos o necesitemos saber, pero que debemos saber interpretar correctamente (cosa que no siempre funciona bien, y por eso las profecías de los videntes no son totalmente fiables). La mayoría de los videntes que nacen con un don natural para la profetización, o para percibir hechos pasados, tienen una especie de "canal directo" con este plano.

El plano elestial es percibido por muchos como una especie de nebulosa o de espacio inmenso lleno de luz procedentes de millones de estrellas, desde el cual se puede ver todo el universo. De hecho, es en este plano donde la mayoría asegura haber tenido contacto con entes extraterrestres (yo no he tenido el gusto, la verdad).

Aquí se encuentran también los famosos Registros Akáshikos: Una serie de energías codificadas, que nadie tiene claro cómo adoptaron esta forma para que nosotros podamos entender; y que contienen el conocimiento de todo lo que ha sido, es y será. Es el registro energético de la existencia desde sus inicios, y por ende, es una basta fuente de conocimiento a la que podemos acceder para obtener información. No obstante, los Registros Akáshikos no son una biblioteca al uso: no todo el mundo sabe cómo acceder a ello, o cómo buscar correctamente una información, porque es tan inmenso que es fácil sentirse abrumado por ellos. Herramientas como el tarot nos permiten percibir esbozos de esa información a través de una simbología muy básica; pero una vez más, los mensajes están sujetos a nuestra interpretación, que no siempre es la correcta.

Plano Etérico o Éter

Éter, del griego aithēr, es el estado "puro" del alma, la energía y todo aquello que no podemos percibir a simple vista. Muchos son los que visualizan el plano etérico como una especie de mundo flotante entre las nubes, hecho de luz o con contornos muy brillantes. De hecho, se parece más al "Cielo" cristiano que el plano celestial; y debo decir que esta vez, las religiones monoteístas no están del todo erradas, pues allí donde vamos la mayoría de las almas al morir.

El plano del éter es en el que ocurre el ciclo de la reencarnación, ya que está totalmente recorrido por los afluentes de la energía universal. Las almas cuyo cuerpo muere en el plano material, regresan al flujo universal para verter las experiencias de su última vida. Después, dependiendo de su estado vibratorio, son reconducidas a su próxima vida, la cual comenzará de una forma igual o equivalente al estado vibratorio en el que murió (aquí es donde entraría el "karma" o el "juicio"; que hará que durante una vida experimentemos cosas que tenemos que solventar o complementar con nuestros actos de otras vidas).

Éste es el plano de las deidades y los espíritus de poder (como los elementales). Aunque sean entes de alta vibración, están "atados" de algún modo al plano terrenal (los elementales a los elementos; los dioses a la fe de sus creyentes, etc...); de forma que algunas entidades son realmente antiguas y viven en este plano desde tiempos inmemoriales; y otras son el resultado de las creencias humanas (o de otros seres pensantes), cuya vibración alimentada por la fe y la devoción ha alcanzado un estado de energía tan alto que han trascendido al Limbo y se han asentado como parte del éter.

El Limbo o Ensueño

Es el plano más cercano al plano terrenal, en el sentido de que su estado vibratorio está bastante próximo al nuestro; y por ende su forma de presentarse (o la forma que nosotros tenemos nosotros de percibirlos) es de una versión de nuestro propio mundo material, generalmente más brillante y colorido, o conciertas alteraciones o caminos que en nuestro mundo no podrían existir. El Limbo tiene muchos subniveles y atajos secretos que se extienden como una red, casi hasta rozar la infinitud. Es el primer plano que percibimos cuando "despertamos", aunque hay quienes aprenden a verlo siendo muy pequeños (médiums), o prácticamente desde el nacimiento.

Empero, no es necesario nacer con un don para percibir o acceder a este plano. El Limbo permite para aquellos que aprenden a visualizar el crear niveles "personalizados" y espacios únicos a los que sólo podemos acceder nosotros (como los Refugios Espirituales); o que están pensados para que otras personas accedan a través de un guía (meditaciones guiadas). En otras palabras, el Limbo está sujeto a las leyes de nuestra propia imaginación, y por eso cuando realizamos un viaje astral cada persona ve y percibe las cosas de un modo diferente. Incluso aunque tengamos a alguien susurrándonos al oído lo que se supone que debemos ver, nuestra mente imaginará algo diferente a lo que está describiendo la otra persona. No hay dos personas que vean el Limbo igual. Por ello, es un plano bastante mutable y elástico, y así es también la energía que lo inunda.

En el Limbo moran la mayoría de espíritus guardianes, guías y aliados espirituales con los que podamos contar, bien sea porque se nos presenten, bien sea porque los invoquemos en un ritual o con un hechizo. Del mismo modo, es el plano del que los druidas, las brujas y otros afines a la magia sacan su poder. A través de este plano fluye también las energías que invocamos, y de hecho, todo lo que existe en el plano terrenal tiene su representación en el Limbo; de modo que todo lo que se altere en este plano puede afectar al mundo material (o a nosotros mismos).

El Plano Terrenal

Llamado también "Assiah" por la cábala judaica. Es el plano material, aquel en el que las vibraciones altas y bajas se mantienen en un delicado equilibrio de frecuencias que da origen a la materia. Se asemeja al espectro de luz visible: una franja de frecuencias que nosotros percibimos en forma de colores, pero que sólo delimita precisamente eso: lo que nosotros podemos percibir; ya que existen muchas otras frecuencias (como las ultravioletas o los infrarrojos) que no podemos ver, pero que están ahí.

En esta pequeña franja frecuencial existimos como entidades físicas, y existe todo aquello que es palpable o perceptible por nuestros sistemas sensoriales orgánicos. De la misma manera, es donde podemos crear y destruir con más facilidad, y en donde se encuentra toda la materia existente contenida dentro del universo. Puede parecer algo muy grande, pero a nivel vibratorio sólo es un pequeño centímetro dentro de un millar de kilómetros.

Aunque la concepción normal es que hay una "barrera insalvable" entre el plano material y los demás; en realidad no es así. A esta "barrera" en realidad se le conoce como El Velo. Ya que se parece más a una cortina que a una pared, pues todos los entes energéticos que vivimos naturalmente en plano material podemos colarnos entre sus pliegues o directamente descorrer esa cortina cuando hacemos un viaje astral. No es un proceso sencillo, de eso no hay duda, ya que requiere tiempo y disciplina. Pero, potencialmente hablando, cualquier ser vivo puede viajar astralmente de un plano al otro; especialmente entre el plano astral y el Limbo o la Umbra.

No caigáis en el error de pensar que para ir desde el plano terrenal a un plano de alta vibración (por ejemplo, al Elestial) es necesario pasar por todos los anteriores. No todo el mundo lo hace así, o le es necesario hacerlo de esta manera. Aunque normalmente lo que se hace, de un modo más seguro, es ir primero al plano más cercano (el Limbo o la Umbra), y desde ahí "saltar" a otros planos superiores (o inferiores). Vayáis al plano que vayáis, o invoquéis las energías que invoquéis, aseguraos siempre de protegeros bien con círculos, cristales, velas o cualquier otro elemento para evitaros disgustos.

Los Bajos Astrales

El "bajo astral"es aquel en el que se encuentran las energías de baja vibración. Es decir, aquellas energías que proceden de todo aquello que es negativo, retorcido o mezquino, y que provoca en nosotros estados físicos y mentales igualmente negativos: malestar, enfermedad, desequilibrios emocionales y psicológicos, etc. En sí, el bajo astral no es algo necesariamente "malo", en el sentido de ser malvado, sencillamente es un plano que tiene que existir como parte del equilibrio del universo. No obstante, es un plano que para nosotros sí es "malo", en el sentido de que su influencia sobre nosotros suele ser negativa y nuestro contacto con él suele aportarnos experiencias desagradables. Por ello, viajar a los bajos astrales no es algo recomendable, como tampoco lo es jugar con las entidades que moran en él.

Como digo, el bajo astral es donde se concentra la energía de baja vibración; lo cual no sólo atrae a las formas energías creadas por el ser humano. También atrae a otro tipo de entes que llevan existiendo desde tiempos inmemoriales, y que algunas religiones consideran que son el origen de todo mal. Yo no estoy del todo de acuerdo con el concepto judeo-cristiano de que "todo lo malo va al infierno" o que "los demonios o seres infernales son el origen de todo mal"; pues dado que el hombre goza de libre albedrío, él es quien finalmente elige si hacer el bien o el mal. Sin embargo, si es cierto que los malos actos y la negatividad tienden a "acercarnos más" al bajo astral, y esto es lo que, precisamente, debemos evitar.

La presencia de energías de baja vibración en nuestras vidas inevitablemente no sólo nos llevará a nuestra infelicidad y a la enfermedad (física o mental); sino que también arrastrará a toda la gente que nos rodea, las cuales o bien los abandonarán en soledad, o caerán en su propio pozo autodestructivo. 

Este tipo de cosas se ven claramente cuando hay relaciones de maltrato, o relaciones tóxicas, en las que una de las parte comienza a expresar violencia, chantaje emocional, o a demandar una atención excesiva; con lo cual la otra persona acaba sumiéndose en la misma espiral, cambiando su personalidad para adaptarse al otro, o simplemente sumiéndose una depresión infundada por la sensación de invalidez, baja autoestima o indefensión aprendida.
Otro caso sería el de la persona que no supera la pérdida de un ser querido, bien porque la relación haya terminado o bien porque esa persona haya fallecido; y cae en una depresión o cambia totalmente su forma de ser y de actuar, convirtiéndose en alguien indeseable.
También está el ejemplo de los que sobreponen lo material por encima de lo demás, como los drogadictos, quienes en su intento de escapar de la realidad acaban totalmente atados a una sustancia que lo único que provoca es que su cuerpo se resienta y su vibración baje; de manera que acaban totalmente enganchados y les es terriblemente difícil de salir.

Éstos son sólo algunos ejemplos de las muchas cosas que nos pueden pasar cuando nuestra vibración pierde el equilibrio y nos aproximamos energéticamente al Bajo Astral.

Del mismo modo, durante un viaje astral, visitar este plano requiere bastante experiencia y protecciones expertas; pues es relativamente sencillo que "se nos peguen" los entes que moran en este plano, o que nuestra vibración se vea drásticamente mermada, de forma que nuestro paso por este plano nos deje secuelas a medio o incluso largo plazo. Lo normal es que los que visitan el plano astral vuelvan cansados, agotados, bajos de moral, con malestar (a veces hay gente que incluso tiene náuseas y pierde el apetito durante días), y carcomidos por antiguos recuerdos desagradables, emociones intrusivas y negativas que quizá hacía mucho que no sentían, etc. 

La Umbra o Plano de las Sombras

Como el Limbo, la Umbra o Plano de las Sombras está muy muy cerca del plano terrenal, y aunque su frecuencia vibratoria es indiscutiblemente más baja, es relativamente fácil acceder a él a través de la visualización o en un viaje astral, del mismo modo que es sencillo para los seres que moran aquí manifestarse en nuestro plano. De hecho, hay quienes consideran que en realidad el Limbo y la Umbra están superpuestos, en el sentido de que cuando viajamos astralmente, estamos en ambos planos a la vez, y nuestra vibración es la que determina cuál de los dos lados vemos mejor. Incluso aparentemente son muy similares: versiones alternativas de nuestro mundo, divididos en muchos estratos y subniveles diferentes (en los cuales no voy a entrar hoy), y sobre los cuales tenemos cierta capacidad de modificación. Aparentemente quizá dista del Limbo porque la Umbra es más oscura, caótica o siniestra; aunque hay quienes aseguras que casi no hay diferencia entre uno y otra. Por ello hay gente que plantea que la Umbra sea una especie de "Limbo alternativo", al que se accede desde un estado de emocional alterado o perturbado que haya hecho bajar nuestra vibración.

Por este, entre otros motivos, se insiste tanto en los artículos sobre viajes astrales en que lo mejor es mantener un estado emocional neutro, y una vibración adecuada, o incluso alta; antes de iniciar un viaje astral. Es la mejor manera de evitar caer accidentalmente en la Umbra o de atraer a los entes que moran en ella.
Para los mediums o para los que tienen experiencia en viajes astrales, descorrer el Velo para acceder a la Umbra es muy sencillo, pero también es muy arriesgado. Incluso estando superpuestos, la Umbra no es como el Limbo, porque en ella se mueven entes de baja vibración que buscan, a toda costa, parasitarnos para así aumentar su propia vibración. Nuestra mera presencia en los planos del bajo astral es como si entráramos en una habitación llena de polillas con una vela encendida: inevitablemente se acercarán a nosotros, atraídos por la vela. De hecho, la gran mayoría de parásitos energéticos habitan en este plano, y es donde se perciben la mayoría de fenómenos poltergeist.

Por suerte, protegernos de los peligros de la Umbra a través de preparación espiritual o herramientas mágicas es bastante sencillo, y hay muchos hechiceros, brujos y magos que no dudan en aventurarse a tratar con los entes de baja vibración de este plano, ya que muchos de ellos encarnan o aseguran los resultados de los hechizos o rituales con fines malvados o destructivos ("magia negra"). También es en este plano donde se realizan la mayor parte de las guerras mágicas, o donde se efectúan los ataques psíquicos. La cercanía con el plano terrenal es tan fina como un hilo, y por ello, como en el Limbo, todo lo que pasa en este plano tiene su consecuencia en el terrenal.

También es en este plano donde se accede fácilmente al "subconsciente oscuro", es decir, aquel en el que reprimimos traumas, malas experiencias, pesadillas, etc; contra los que muchas veces nos vemos obligados a enfrentarnos de una forma dolorosa (aunque liberadora).

El Hades o Inframundo

El Hades normalmente se presenta como una versión paralela de nuestro mundo, es muy parecida en estructura y aspecto, pero normalmente parece que todo esté viejo, abandonado, lleno de polvo o telarañas, con un aspecto gris o fantasmagórico. Éste es el llamado "mundo o plano de los muertos", porque aquí moran las almas que no han podido acceder al ciclo de reencarnaciones, bien porque tienen "asuntos pendientes" en el plano terrenal; bien porque otro ente de los bajos astrales se ha "pegado a él" o han hecho un trato con ellos, y por ende no pueden seguir el ciclo energético habitual.
Por ende, las almas fallecidas que moran en este plano tienen la vibración muy baja, dado que se han estancado y no puede avanzar.

El Hades no es el lugar más inseguro del Bajo Astral, en realidad los muertos rara vez se preocupan por los asuntos de los vivos, y es relativamente fácil acceder a él y entablar comunicación con los fantasmas o espíritus de los difuntos que moran en él, especialmente si se es médium o si se cuenta con una herramienta que permita una comunicación entre el Hades y el plano terrenal (como una "ouija"). A veces se pueden hacer sesiones de espiritismo para ayudar a un alma a concluir un asunto pendiente, y así permitirle continuar su ciclo. Pero normalmente es difícil ayudar a los difuntos, especialmente si llevan muertos mucho tiempo.

No obstante, estos espíritus a veces están "contaminados" por otros entes del bajo astral, y se dejan llevar por el odio, la venganza o la tristeza; de manera que su manifestación en el plano terrenal provoca ciertos fenómenos poltergeist, o invade a un lugar o a una persona de sensaciones extrañas; ya que el ente usa al espíritu difunto para seguir alimentándose de las vibraciones negativas que crean. En este punto, la única opción es purificar el lugar y al propio fantasma, lo cual no es tarea fácil, y no os recomiendo que lo hagáis si no tenéis experiencia en viajes astrales o en tratamiento de energías de baja vibración. También os recomiendo que no tratéis de manipular magia, poder personal o ninguna forma de energía en el Hades, porque es probable que los muertos no os permitan hacerlo; como tampoco llevaros nada de allí, ni siquiera aunque os lo ofrezcan.

Seol o Infierno

Seol o Infierno es el lugar donde moran los entes espirituales de baja vibración más antiguos, algunos más viejos que la humanidad, conocidos comúnmente como "demonios" o "ángeles caídos". Estos entes tienen una vibración tan baja que pasan desapercibidos con muchísima facilidad. Nunca he estado en este nivel del plano astral, así que no puedo describir qué aspecto le atribuyo; pero por lo que he leído y escuchado, su aspecto dista mucho del clásico prototipo de infierno de lava, llamas, lagos de ácido, cadenas e instrumentos de tortura. En general, se describe como un plano "oscuro", en el sentido de que vibra con muy poca (o ninguna) luz, y por ellos nos cuesta mucho percibirlo.

No sólo los demonios habitan el Seol. Las almas de quienes se han muerto con un estado vibratorio realmente bajo (como los suicidas depresivos o los que se quitan la vida por culpabilidad, por ejemplo); no pueden ascender al plano etérico, y tienen una frecuencia demasiado baja como para permanecer en el Hades, ya que al suicidarse deseando desaparecer han cortado toda conexión con su ciclo vital. No todos los suicidas llegan hasta el Seol después de la muerte, hay muchos casos en los que un alma puede morir con un estado vibratorio bajo. En general, son aquellas cuya negatividad ha consumido tanto su propia vibración que ya son incapaces de elevarla de nuevo por sí mismos. De manera que primero se consumen en el mundo material, y luego se consumen dentro de este plano, atormentados por esas emociones negativas o por esos actos terribles que cometieron en vida. Lo habitual, es que estas almas sean absorbidas por los otros entes que pululan en este plano (demonios), pasando a formar parte de ellos.

Entrar astralmente en Seol o realizar visualizaciones en él es increíblemente peligroso, hasta puntos inimaginables. Como la vibración general es tan baja, la presencia de un alma es como encender una farola en medio de un callejón oscuro: inevitablemente llamaremos la atención; y atraeremos a los demonios que moran en este plano, los cuales querrán alimentarse de nuestra energía y bajar nuestra vibración a toda costa para alimentarse de nosotros. Sería como meter la mano en un estanque lleno de pirañas hambrientas. Incluso si nos ponemos protección o usamos entes energéticos que nos protejan, la probabilidad de que nos pase algo a nivel astral es altísima. Yo no os recomiendo, en absoluto, que juguéis a viajar astralmente al Seol.

Como tampoco os recomiendo que invoquéis entes que moren por allí, ni que practiquéis magia ni artes de comunicación o adivinación con estos seres.

El Olvido o La Nada

Es el plano donde no existe vibración, la existencia antes del Big Bang, el origen y el final de todo. El estado en el que ocurre el cero absoluto, donde no transcurre el tiempo y donde nada puede existir. Nos es física y astralmente imposible llegar allí voluntariamente, por el momento. Es lo que se sospecha que hay más allá del horizonte de nuestro universo, aunque hay quienes incluso dudan de que exista.

Otros lo asemejan a un agujero negro: algo que atrae con muchísima fuerza, y de cuyo interior ni siquiera la luz escapa. Empero, los agujeros negros reales tienen masa y "existen" en el plano material. El Olvido, sencillamente, está muy encima de nuestro entendimiento.

3 comentarios:

  1. Gracias por el artículo, es muy interesante, y me ha ayudado mucho con ciertas cosas que rondaban mi mente. Fue una suerte pillar tu blog. Gracias por compartir.

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  2. Muchas gracias espíritu del cristal, me has resuelto muchas dudas que tenía de hace mucho tiempo. Te agradezco

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